
Estoy de manos caídas. No os pasa que hay días, semanas, meses en los que empezar una labor es como si tuvieras que construir una catedral? A mi me está pasando eso ahora y no me gusta. Aparte, no debería, me gano la vida trabajando con mis manos, y si se me caen, mal vamos.
Mientras tanto, mi esperanza sube. Tengo esperanza en mañana, porque ayer no me gustó y hoy no sé ni de qué va.
Semanas raras, llenas de desilusión y sensación de no sé qué. Siempre me refugié en las agujas y hoy parece que se me clavan.
No consiento que dure, asi que instauro la ley marcial a las manos caídas desde YA.